Ópera de cine (proyección) DON GIOVANNI, W.A. Mozart

Entrada gratuita para el público en general.

Ponencia y comentarios: José Luis Barrio

 

El estreno de “Don Giovanni” en Praga, el 29 de Octubre de 1787, supuso un éxito indiscutible. En principio estaba previsto para el 14 de Octubre como homenaje a la Archiduquesa Mª Teresa de Toscana, que se encontraba en la ciudad. Sin embargo, o bien por lo escabroso del tema o, más probablemente, porque los ensayos se iban retrasando y la partitura no estaba concluida, fue necesario retrasar su representación.

Los precedentes de su gestación se encuentran en el extraordinario éxito que obtuvieron en Praga las representaciones de “Las Bodas de Fígaro”, así como la interpretación de la Sinfonía en Re Menor, K504, que supusieron un contrato para la composición de una nueva ópera que se representaría la temporada siguiente.

Mozart encargó el libreto a Lorenzo da Ponte, dándole plena libertad para la elección del argumento. Por aquella época circulaban por los escenarios tres óperas con el tema de Don Juan. Una de ellas, con música de Giuseppe Gazzaniga, era especialmente popular, y en ella se fijaron ambos artistas para la composición de la nueva obra. En cualquier caso, el tema del libertino-trasgresor era bien conocido en Europa desde que Tirso de Molina le diera forma teatral en 1630, creando el mito de Don Juan para la literatura universal. Este personaje fue reiteradamente tratado por escritores y músicos, llegándose a contabilizar hasta 40 óperas e innumerables obras teatrales, que pocas han superado el paso del tiempo.

Por encima de todas ellas destaca con luz propia la obra de Mozart-da Ponte “Don Giovanni, ossia il Disoluto Punito”. La conjunción del genial músico y el excelente libretista dio lugar a tres obras maestras: “Las Bodas de Fígaro”(1786), “Cosi fan Tutte, ossia La Scuola degli Amanti” (1790) y la que hoy se representa “ Don Giovanni”. Las tres tienen en común una visión de la vida auténticamente revolucionaria, tanto en aspectos sociales ( “Las Bodas de Fígaro”), éticos ( “Cosi fan Tutte”) o religiosos “( Don Giovanni”), predominando una actitud de cínico racionalismo, en el que solamente el miedo de los hombres a la muerte justifica la existencia del más allá.

Lorenzo da Ponte realmente pasó a la Historia de la mano de Mozart gracias a estas tres obras. Pero además había escrito numerosos libretos, unos 27, para los más grandes compositores de la época, tales como Salieri, Cimarosa, Gluck, etc. Que actualmente han caído en el olvido, a excepción de la hermosa obra del valenciano Martín y Soler “Una Cosa Rara”. Tal vez, en la excelencia de estos tres libretos, no sea ajeno el hecho de que siempre esté presente de forma obsesiva la “conquista de la mujer” y Lorenzo da Ponte era un maestro en estos menesteres.

Fue, como Don Juan, un libertino disoluto, a pesar de su condición de sacerdote, motivo por el que fue expulsado de Venecia, y posteriormente de Viena. Es decir, conocía bien al personaje por vivencias propias y supo darle forma escénica de forma magistral.

Otro ilustre libertino, G. Casanova, participó del gran éxito del estreno, y posiblemente participó, de forma activa, en la dirección escénica. Se sabe que mantuvo correspondencia con el Marqués de Sade en relación con estas representaciones.

En definitiva, los más ilustres “donjuanes” del momento colaboraron de una forma o de otra en la creación de esta obra maestra, que después de más de 200 años sigue entusiasmando al público.

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