Ópera de cine (proyección) TURANDOT, G. Puccini

Lugar: Sala de Conferencias del Amaia K.Z. de Irun

Día: 10 de febrero de 2009

Hora: 19,00

 

Ponente: José Javier Huerta

Entrada gratuita al público en general.

ARGUMENTO:


Acto I


Boceto original para la escenografía del Primer Acto por el pintor italiano Galileo ChiniEn la primera escena el pueblo de Pekín escucha la proclama de uno de los mandarines del emperador ("Popolo di Pekino..."), por la que informa que la princesa se casará con aquel príncipe que responda correctamente los tres acertijos impuestos por su majestad. De no hacerlo así, morirá (el príncipe). Paso seguido, se informa que el Príncipe de Persia ha fallado; por lo tanto morirá al salir la luna. La gente acude a tal acto y llega a la ciudad un ciego acompañado por una esclava que lo guía. Entre la multitud, cae al suelo y es recogido por quien lo reconoce como su padre. El ciego es en realidad el rey Timur, que, tras perder la batalla, escapa junto a su guía para que ella mendigue por él. El príncipe, ante tal gesto de la mujer, pregunta por qué tan noble acto y ella responde porque "un día, en palacio, tú me sonreíste".

El verdugo Pu-Tin-Pao aparece tras el clamor popular quienes cantan sobre la sangre derramada en el reino de Turandot, la princesa. Todo es jolgorio hasta que el pueblo enmudece al aparecer el príncipe de Persia y piden piedad por la vida del mismo ("O giovanotto! Grazia, grazia..."). El príncipe que había ayudado a su padre en las calles observa con horror el espectáculo, uniéndose al pueblo despreciando tan cruel acto. Pero es allí cuando hace su aparición la princesa, quien con un gesto ordena al verdugo que prosiga y vuelve a sus aposentos. Allí, el príncipe de misterioso origen cae completamente cegado ante la belleza de la princesa ("O divina bellezza! O meraviglia!"), de tal forma que decide quedarse allí, sin escuchar las súplicas de su padre y la esclava para entrar en razones, y decide entonces probar su suerte para conquistar el corazón de la princesa. Cuando está dispuesto a golpear el gong tres veces para entrar a la prueba, tres ministros del emperador, Ping, Pang y Pong, le cortan el paso para intentar convencerlo de que no se arriesgue por algo así, ya que, de todas formas, Turandot es solo una mujer y siendo él tan poderoso, podría conseguir mujeres a montones.

En ese momento, algunas cortesanas aparecen pidiendo silencio. Liu, la esclava, ruega al príncipe que desista, en uno de los momentos más dramáticos y cautivantes del primer acto, un aria que requiere un tono soprano muy cuidado en su modulación y ejecución. Pero el príncipe le dice que ya es tarde, y que lo hará de todas formas, por lo que le pide que acompañe a su padre antes de dirigirse al gong gigante montado en el escenario, que golpea tres veces.


Acto II

 

Cuadro I: Cerca del palacio del Emperador


Boceto para el Segundo Acto, cuadro I.Los tres ministros, Ping, Pang y Pong, narran sus desventuras y las situaciones por las que han tenido que pasar por el capricho de la princesa, en un acto más liviano para el espectador. Hacen un repaso de los distintos pretendientes que la princesa ha tenido y los tres cantan para finalizar, poder por fin volver un poco a sus hogares para descansar, tras un final feliz con casamiento y poder lograr así un poco de paz para China. Desde el Palacio les anuncian que se presenten para el enésimo pretendiente, que nos lleva al siguiente cuadro.


Cuadro II: Palacio del Emperador.


Llegan los ministros, y los guardias y cortesanas se aprestan a la llegada del emperador, quien preside la ceremonia, aclamado por el pueblo. Él mismo intenta advertir y detener al príncipe, deseando querer parar con el baño de sangre y no queriendo "cargar con el peso de la joven vida" por las pruebas pero recibe la negativa del solicitante. El mandarín lee nuevamente la ley impuesta al perdedor, quien deberá morir al fallar.

Boceto original para el Segundo Acto, cuadro IITurandot aparece en escena y explica el porqué de su fría actitud frente a sus pretendientes ("In questa reggia..."). Una de sus antepasados, la princesa Lou-Ling fue violada por un extranjero y dejada a su muerte. Ella desea vengarla entonces, imponiendo su prueba mortal a todos los príncipes que vienen de distintos reinos para conquistarla. Luego, Turandot misma formula los acertijos. El primero es: "¿Quién es el fantasma que cada noche nace de nuevo en el hombre y muere cada día?". El príncipe piensa y acierta respondiendo: "la esperanza". Nuevamente ella pregunta: "¿Qué es lo que flamea como una llama y no es fuego, y arde como la fiebre, pero se enfría en la muerte?", siendo la respuesta del príncipe "la sangre". Finalmente, temblorosa y perdiendo la compostura, formula su tercera pregunta: "¿Qué es lo que quema como el hielo, y cuanto más frío es, más quema?". Al verlo dudar por varios instantes, Turandot ríe de la suerte del concursante. Éste, al observarla directamente a los ojos y contemplar su belleza, se reincorpora triunfante y responde: "Turandot". El consejo de mandarines acepta la respuesta como correcta y el reino se regocija, vitoreando al ganador. Entonces, ella clama a su padre por piedad, para que no entregue a su hija en manos de este extranjero, pero el emperador replica que la palabra fue dada. El príncipe, al ver la resistencia de la princesa le propone un nuevo acertijo: si ella adivina su nombre antes del alba, él morirá. ("Dimmi il mio nome e all'alba morirò..."). Ella, naturalmente, acepta la apuesta.


Acto III


Cuadro I: Noche. Jardines del Palacio


Boceto de la escenografía para el Tercer Acto, escena 1.Turandot ordena que habrá pena de muerte a todo el mundo que sepa el nombre del príncipe y no lo diga. Los guardias recorren las calles entonces, pidiendo que nadie duerma en Pekín. El príncipe entonces canta el aria más famosa de la ópera, Nessun dorma (Nadie duerma) en la noche, siendo la pieza más destacada de la obra. Ping, Pang y Pong se presentan nuevamente intentando convencer al príncipe otra vez para que termine con esto, intentando ofrecerle mujeres y riquezas, pero él sigue firme en su decisión de conseguir lo que se propuso. Los guardias, entonces, encuentran a su padre, Timur, y a Liu, a quien amenazan de muerte para que revele el nombre del príncipe. Llegan la princesa y Ping, quienes, a través del verdugo, empiezan a torturarla, pero Liu, entonces, declara que ella sabe el nombre, pero se niega a declararlo incluso diciendo que pueden torturarla hasta el cansancio, pero ella no cederá. Se ejecuta entonces otra importante aria dentro de este acto, cargada de dramatismo romántico en donde Turandot pregunta a Liu el porqué de su fuerza interior para soportar tal dolor ("Chi posse tanta forza nel tuo cuore?"), a lo que la esclava responde que es amor ("Principessa, l'amore!"). Le brinda entonces, según sus palabras, su amor a su señor mediante el silencio del amor inconfeso, agregando que si ella le brinda su nombre, ella le dará su amor y ya no le quedará nada. Le advierte incluso a la princesa que ella también caerá rendida a su amor, y en un acto final de sacrificio por amor, toma una de las armas de los guardias a su lado y se suicida. El coro de la gente de Pekín grita "Parla! Parla! Il nome!", mientras Liu muere en brazos del príncipe, manteniendo su palabra hasta el final. Su padre, Timur, se retira junto al cuerpo de Liu, quien es trasladado por los guardias a su morada final. Perturbado por el acontecimiento, el príncipe enfrenta a Turandot recriminándole su frialdad al derramar sangre inocente ("Principessa di gelo!") y agregando que su "hielo es una mentira". Tras una larga conversación, el príncipe logra besarla, quebrando la rígida actitud de la vengativa monarca, al punto de que acepta su derrota, pidiéndole que no la estreche entre sus brazos. Finalmente, el príncipe, con resignación revela su nombre: "Io son Kalaf, figlio di Timur" (Soy Calaf, hijo de Timur). Es el amanecer, y suenan las trompetas de palacio.


Cuadro II: En el Palacio.


Boceto para la última escena de la obraEl Emperador se hace presente junto a toda su corte frente a su pueblo ("Diecimila anni al nostro Imperatore!"), para que su hija, la princesa Turandot revele el nombre del misterioso príncipe. Todos esperan expectantes la respuesta y cuando el momento llega, ella responde a su padre que conoce el nombre del extranjero "Il suo nome è... Amor" (Su nombre es... amor). El pueblo estalla en alegría, exclamando:

Amor!

O sole! Vita! Eternità!

Luce del mondo e amore!

Ride e canta nel sole

l'infinità nostra felicità!

Gloria a te! Gloria a te!

Gloria! ¡Amor!

¡Oh, sol! ¡Vida! ¡Eternidad!

¡Luz del mundo y del amor!

¡Ríe y canta bajo el sol

nuestra infinita felicidad!

¡Gloria a ti! ¡Gloria a ti!

¡Gloria! 

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