Ópera de cine (proyección) EL CAZADOR FURTIVO, C.M. Von Weber

Lugar: Sala Conferencias Teatro AMAIA, Irun

Día: Martes, 2 de Noviembre de 2010

Hora: 19,00

 

Entrada gratuita al público en general

 

PERSONAJES:


Ottokar, príncipe de Bohemia (barítono); Kuno, guardabosques del príncipe (bajo); Agathe, su hija (soprano); Ánnchen, una joven pariente (soprano); Raspar, primer aprendiz de montero (bajo); Max, segundo aprendiz de montero (tenor); Samiel, «el cazador negro» (papel hablado); un eremita (bajo); Kilian (tenor o barítono), un campesino rico.


ARGUMENTO:


ACTO I

 

Max, un guardabosque, se siente humillado porque en un concurso de caza, ha sido vencido por Kilian, un granjero. Cuno, jefe de los guardabosques, puesto que es hereditario, también está contrariado por ello: su hija, Agathe, es la prometida de Max. Al día siguiente, Max ha de mostrar su capacidad para ejercer de guardabosque, y por ende, su derecho a convertirse en yerno de Cuno y sucederle en el puesto, ante el príncipe Ottokar. Pero no parece probable que Max alcance el éxito deseado.

Solo en escena, Max canta su desesperación: "Durch die Walder" ("Por los bosques"). Mientras, y sin ser visto por Max, aparece fugazmente la figura del demonio Zamiel. Ahora, Caspar, compañero de Max, después de una canción de brindis, entrega a Max una escopeta y le invita a que dispare a un águila que cruza el cielo; Max lo hace así y el águila cae a sus pies. Caspar dice a Max que aquella bala es una bala mágica que siempre acierta en el blanco y que si Max le acompaña a medianoche a la Garganta del Lobo podrán fundir muchas balas como esa, permitiendo así que Max venza la prueba del día siguiente. A pesar de que conoce las historias que relacionan la Garganta del Lobo con el Diablo, Max accede a la propuesta.

Caspar, solo en escena, exulta de alegría; en realidad, él vendió su alma al diablo Zamiel y ahora espera que también Max se convierta en víctima del demonio.


ACTO II

 

En la habitación de Agathe, su prima Aennchen está colgando un cuadro que se ha caído. Aennchen canta coquetamente, pero Agathe está triste y preocupada. Cuando queda sola, canta su amor y su ansiedad su aria, al principio una plegaria piadosa: "Leise, leise" ("Suavemente, suavemente") se hace más apasionada cuando ve llegar a su prometido. Entra Max en escena y también vuelve Aennchen. Max, entonces, les dice que debe dejarlas para ira la Garganta del Lobo, desoyendo los ruegos de las muchachas para que desista de su intento.

La escena tiene lugar ahora en un terrorífico paraje, la Garganta del Lobo. Al fondo suena un coro de espíritus invisibles. Caspar, que espera allí la llegada de Max, formula un conjuro y aparece Zamiel, pero se marcha antes de la llegada de Max. A pesar de los ruegos y advertencias de los espíritus que se le aparecen, el de su madre y el de la propia Agathe, para que no siga adelante, Max continua su propósito. El y Caspar funden, mediante encantamiento las siete balas mágicas que van contando a medida que las van haciendo. Cada una de ellas es señalada por un signo en la escena, y al fundir la séptima aparece Zamiel, que trata de asir en su mano la mano de Max. De las siete balas fundidas, seis acertarán donde quiera Max, la séptima lo que Zamiel quiera.


ACTO III

 

Es el día fijado para el concurso y, en su caso, las bodas. Agathe, vestida de novia, está triste. Después de un aria, le cuenta a Aennchen que ha tenido una pesadilla llena de malos presentemientos. Aennchen se mofa de los presagios y le cuenta a Agathe otro sueño suyo, en tono festivo, en el que un "espíritu" resultó ser un perro: "Einst traumte meiner sel'gen Base" ("Una vez mi muy respetada tía tuvo un sueño"). Sin embargo, no consigue alegrar Agathe.

Llega un coro de jóvenes damas de honor y entra Aennchen llevando una caja que se supone contiene el ramo nupcial, cuando se abre la caja, aparece una corona funeraria. Aennchen quita importancia al hecho, pero Agathe ve en ello otro mal presagio.

Ahora la escena representa una plaza. El príncipe Ottokar ha estado cazando y un coro de cazadores lo celebra gozosamente. Max (que ha disparado con éxito tres balas) recibe del príncipe la orden de tirar a una paloma blanca posada sobre un árbol "Schiess nicht! ich bin die Taube" ("¡No dispares, Maxl ¡Yo soy la paloma!") dice la voz de Agathe, pero ya es demasiado tarde; su cuerpo cae al suelo y es recogido por un ermitaño que aparece. Sin embargo, Agathe no está muerta sino desvanecida; ha sido Caspar el alcanzado por la bala. Zamiel (silente e invisible para todos) aparece y lo reclama para sí. Caspar muere.

Max cuenta entonces toda la historia. El príncipe le condena a destierro, pero el ermitaño se adelanta y solicita su perdón, a lo que el príncipe accede; no obstante, Max y Agathe deberán esperar algún tiempo para contraer matrimonio. Todos, en fin, y cerrando la ópera, alzan sus oraciones al Cielo.

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