LUCIA DI LAMMERMOOR, G. Donizetti

Lugar: AMAIA K.Z. de Irun

Día: Sabado, 2 de Octubre de 2010 y domingo, 3 de Octubre de 2010

Hora: 19,00

 

FICHA ARTÍSTICA:

 

Lucia Soprano Isabelle Philippe

Edgardo Tenor Ángel Pazos

Lord Enrico Barítono Roberto Servile

Raimondo Bajo Stefano Rinaldi

Lord Arturo Tenor José Antonio Pazos

Normanno Tenor Iker Casares

Alisa Mezzosoprano Julia Brescó

Coros Coro Luis Mariano / Maestro Xalba Rallo

Dirección Escénica Emidio Guidotti

Orquesta Luis Mariano

Dirección Musical Aldo Salvagno

 

EN TORNO A…“ LUCIA DE LAMMERMOOR”

José Luis Barrio Gamarra

 

Cuando Goethe publicó en 1774 su novela, en forma epistolar “Las Desventuras del Joven Werther”, abrió las puertas a un desbordante Romanticismo que invadió todas las manifestaciones del arte. Si bien la Literatura es la primera en acusar la nueva forma artística, la Ópera no es ajena al movimiento, en el que las emociones y sentimientos provocados por la acción dramática son fundamentales, con lo que, a la vez, se rechazaba  el racionalismo neoclásico.

Pues bien, en este ambiente de exaltación romántica, en la que ya había destacado Bellini, del que hemos tenido ocasión de presenciar su maravillosa “La Sonnambula” en el mes de mayo pasado, se estrena el 26 de septiembre de 1835 en el teatro San Carlo de Nápoles, la que , tal vez,  podría calificarse como la culminación de la ópera romántica: “Lucía de Lammemoor” de Gaetano Donizetti, siendo su intérprete principal en el papel de Lucía, Fanny Tachinardi Persiani. El éxito fue apoteósico y, desde entonces, ha permanecido en el repertorio sin que le haya afectado el paso del tiempo.

Las grandes sopranos se han disputado su interpretación desde que la Persiani la cantara por primera vez, desde las históricas Patti, Tetrazzini, Barrientos o Toti Dal Monte. Mención especial requiere la gran María Callas de la que se puede decir que  redescubrió el personaje de Lucía llenándolo de un sentido dramático de gran intensidad, tanto en la forma de cantar, como en la actoral. A ella le siguieron Sutherland, Scotto, Caballé, y las actuales Dessay, Netrebko o Bonfadelli, por nombrar a las más notables.

Esta maravillosa ópera romántica cuyo libreto fue escrito por Salvatore Cammarano está basado en una novela de Walter Scott ( The Bride of Lammermoor) que, a su vez, se inspira en un hecho real ocurrido en la Escocia del Siglo XVI. De todas formas no es difícil encontrar un parecido argumental con “ Romeo y Julieta” de Shakespeare, que, no hay que olvidarlo, era uno de los modelos para los dramaturgos románticos –dos ilustres familias enemistadas, una pareja de amantes pertenecientes a cada una de las familias y la muerte de ambos--. Un ambiente brumoso en las ásperas tierras de Escocia, castillos en ruinas, cementerios, apariciones… enmarcan una terrible historia de amor que acaba con la locura y muerte de Lucia y el suicidio de Edgardo, su amante. He aquí dos conceptos de la ópera romántica: locura y suicidio.

El tema de la locura es recurrente desde las primeras óperas románticas. ¿Cuál es el motivo de que se repitan con frecuencia? Una explicación podría ser que, en épocas anteriores y en especial, durante el Barroco y el Rococó, los compositores estaban al servicio de los cantantes para los que se componían escenas y arias llenas de ornamentos, coloraturas, trinos…con el único objetivo del lucimiento de los intérpretes, viniera  o no a cuento. En el Romanticismo, por el contrario, la acción escénica debía tener visos de realidad o, al menos, una cierta lógica en la trama argumental. Por otra parte, el público esperaba también el virtuosismo y lucimiento de los cantantes. La solución se encontró en las “arias de locura” que se incluían en el argumento a modo de enajenación transitoria que justificaba o daba una cierta sensación de realidad. El compositor escribía entonces arias de gran dificultad técnica, que en no pocas ocasiones, el propio intérprete adornaba con mayores dificultades, según sus posibilidades. De esta manera surgieron “arias de locura” en óperas como “ Il Pirata”, “ I Puritani” o “La Sonnambula “ de Bellini, “Anna Bolena” de Donizetti o “Macbeth” de Verdi, por señalar las más importantes.

“Lucia de Lammermoor” también tiene su “aria de locura”. Sin duda alguna la más hermosa de las arias de locura jamás escrita. Pero es que, además, en el contexto teatral es absolutamente creíble. No se trata de una escena banal para el lucimiento de la cantante sino que es el momento culminante de la acción dramática: Lucía, obligada por su hermano Enrico a una boda de conveniencia, para lo cual tiene que traicionar el juramento de amor a su adorado Edgardo, no tiene más salida que la enajenación y la muerte.

Pero “Lucia de Lammermoor” no es sólo su magnífica “escena de locura”. Hay muchas más cosas admirables. Desde el primer momento capta la atención del espectador ya que desde que se levanta el telón, se entra de lleno en la acción dramática, cuyo interés va creciendo progresivamente hasta el desenlace final con la escena de la muerte de Edgardo y la impresionante aria  con la que termina la tremenda tragedia; y  la brillante escena, en el segundo acto, del forzado contrato matrimonial entre Lucia y Arturo con la entrada de Edgardo, un tanto teatral, en el salón del castillo exigiendo sus derechos basados en el juramento intercambiado entre ambos amantes , seguida por un bellísimo sexteto.

En definitiva, estamos ante una de las obras maestras, no ya del Romanticismo, sino de la historia de la Ópera.

La novela de Walter Scott está basada en un hecho real que aconteció en las Tierras Bajas Escocesas en 1669. La historia narra la lucha entre dos familias, los Ashton y los Ravenswood. Cuando se inicia la ópera, los Ashton están en su apogeo y han tomado posesión del Castillo Ravenswood, la casa ancestral de sus rivales. Edgardo, master de los Ravenswood y último sobreviviente de su familia, ha sido obligado a vivir en una torre solitaria en el mar, conocida como Wolf's Crag. A pesar del buen momento que viven los Ashton, se han visto amenazados por los cambios políticos y religiosos. Enrico Ashton espera ganar la protección del influyente Arturo, casándolo con su hermana Lucia.

 

PERSONAJES:

 

Lucia Ashton, soprano

Enrico Ashton, Señor de Lammermoor, hermano de Lucia, barítono

Edgardo, Señor de Ravenswood, enamorado de Lucia, tenor

Lord Arturo Bucklaw, noble, prometido de Lucia, tenor

Raimondo Bidebent, capellán calvinista del castillo, bajo

Alisa, dama de compañía de Lucia, mezzosoprano

Normanno, jefe de la guardia del castillo, tenor

Guardias, sirvientes e invitados a la boda, coro

 

ARGUMENTO:

 

Acto I

 

Escena primera: en los jardines del castillo de Ravenswood

Normanno, capitán de la guardia del castillo, acompañado por otros sirvientes, busca a un intruso. El capitán le cuenta luego a Enrico que sospecha que el intruso es Edgardo, y que viene al castillo para encontrarse con Lucia. Cuando se descubre que la sospecha de Normanno era cierta, Enrico confirma el odio que siente por la familia de Edgardo y su determinación por terminar la relación entre él y su hermana.

 

Escena segunda: una fuente en la entrada del parque, vecino al castillo.

Lucia espera a Edgardo. En su famosa aria, Regnava nel silenzio,[7] Lucia le cuenta a su sirvienta, Alisa, que ha visto el fantasma de una niña asesinada en ese mismo lugar por un ancestro de los Ravenswood celoso. Alisa ve en esa aparición un mal presagio y advierte a Lucia que debe desistir de su amor. Entra Edgardo y explica que por razones políticas debe partir inmediatamente a Francia. Él confía en hacer las paces con Enrico y casarse con Lucia, pero ante las dudas de ella de que su hermano acepte esto, ambos se comprometen y se intercambian anillos como símbolo de su voto.

 

Acto II

 

Escena primera: las habitaciones de Lord Ashton, en el castillo de Ravenswood.

Avanzan los preparativos para la inminente boda de Lucia y Arturo, y Enrico está preocupado por la decisión que pueda tomar Lucia a último momento. Para disipar sus dudas, le muestra una supuesta carta escrita por Edgardo que prueba que la ha olvidado y que tiene un nuevo amor. Enrico deja a Lucia en manos de Raimondo, su capellán y tutor, quien la intenta convencer de que renuncie a su compromiso con Edgardo por el bien de su familia, y de que se case con Arturo.

 

Escena segunda: un salón en el castillo

El novio se presenta. Lucia actúa extrañamente, pero Enrico intenta convencer a los demás de que se debe a la muerte de su madre. Arturo firma el contrato nupcial, y Lucia hace lo mismo pero reticente. Edgardo aparece repentinamente y amenaza a los presentes. Raimondo evita un enfrentamiento, y le muestra la firma de Lucia en el contrato dando al lugar al famoso sexteto[8] de la ópera, clásico de la literatura lírica[9] Edgardo, indignado, la maldice y la fuerza a devolver los anillos de su compromiso, antes de lanzarlo al suelo y ser obligado a abandonar el castillo.

 

Acto III

 

Escena primera: la torre Wolf's Crag

Enrico visita a Edgardo para retarlo a un duelo. Le menciona que Lucia ya está disfrutando la noche de bodas. Edgardo acepta el reto de pelear contra Enrico más tarde en el cementerio de los Ravenswood, cerca de la torre.

 

Escena segunda: un salón en el castillo

Raimondo interrumpe las celebraciones de la boda para comentar a los invitados que Lucia se ha vuelto loca y ha matado a su esposo. Lucia aparece en la célebre Escena de la locura en cuya primer aria Il dolce suono se imagina con Edgardo a punto de casarse. Enrico aparece y al principio amenaza a Lucia pero luego se calma cuando se da cuenta de la locura de su hermana ("escena de la locura"). Lucia sufre un colapso.

 

Escena tercera: el cementerio de la familia Ravenswood

Edgardo se convence de dejarse matar por Enrico. Se entera de que Lucia se está muriendo, minutos después, Raimondo le da la noticia que Lucia había muerto. Edgardo se apuñala esperando unirse con Lucia en el cielo.

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