LA CENERENTOLA (La Cenicienta), G. Rossini

Lugar: Amaia K.Z. de Irun

Día: Sábado, 2 de marzo de 2013 y domingo, 3 de marzo de 2013

Hora: 19,00

FICHA ARTÍSTICA:

 

Angelina, La Cenerentola Alessia Sparacio

Don Ramiro Lu Yan

Dandini Andrea Zaupa

Don Magnifico Alberto Bianchi

Alidoro Stefano Rinaldi

Clorinda Scilla Cristiano

Tisbe Juliana Chang

Orquesta Luis Mariano

Coro Luis Mariano Maestro François Ithurbide

Dirección Musical Aldo Salvagno

Dirección Escénica Giovanni Dispenza


 

FICHA TÉCNICA:

Director de Producción Roberto Punzi

Regiduría de Escena Beatriz Merino, Amaia Calvo

Regiduría de Orquesta Pedro Miguel Aguinaga

Regiduría de Coro Luis Mariano Agurtzane Ortolaiz, Iker Casares

Decorados Giovanni Dispenza

Vestuario Teatro Di Cento (Italia)

Iluminación Irudi Ots

Diseño de Luces Gianfranco Ferrari

Asistente Iluminación Nerea Alegre

Subtítulos Ana Muguruza

Attrezzista Roberto Punzi

Sastrería Sara Ferreira

Maquillaje Mari Carmen Paredes

Peluquería Maribel Salinas

Maquinaria Kubide

Maquinista Roberto Punzi

Diseño Cartelería e Impresión Gráficas Txingudi

Co-Producción Teatro di Cento, Amici Per La Musica di Cuneo (Italia) y Asociación Lírica Luis Mariano Irun

Creación, Coordinación y Organización General Asociación Lírica Luis Mariano Irun

 

EN TORNO A…  LA CENERENTOLA

 

Como señala Stendhal, Rossini - a caballo entre finales del Siglo XVIII y comienzos del XIX – prolonga, en el comienzo del siglo ya romántico, el espíritu y las ideas del fenecido anterior, ya que nada está más lejos de su corazón que las elegías languidecientes; no obstante su obra constituye el puente entre las formas de la ópera cómica, la ópera seria y el melodrama decimonónico. Durante mucho tiempo se ha considerado a Rossini únicamente como el músico que compuso L´Italiana in Argel y El barbero de Sevilla, como si fuera un autor de óperas bufas, al cual se asociaba la figura de un hombre pacífico y despreocupado, amante de los placeres de la buena mesa, perezoso y escéptico ante un mundo que él no reconocía como suyo. En la vida de Rossini se suceden empeños y contrastes de diferentes tipos, sobre todo de naturaleza psicológica, que modifican profundamente la imagen del maestro, la cual a menudo - tras su expresión escéptica y desencantada- escondía tormento y desesperación.

 

 En cuanto a su obra artística, especialmente operística, compuso: veintiuna óperas serias, catorce cómicas (además de la cantata escénica Il viaggio a Reims) y tres semiserias. Habida cuenta de que estas últimas tienen un carácter fundamentalmente “serio”, y que el término “cómico” se flexibiliza, al incluir además de las jocosas, las comedias sentimentales, las comedias de intriga y las farsas, puede comprobarse que, en cuanto al número, la imagen del Rossini eminentemente “buffo” comienza a tambalearse. Esta impresión se refuerza cuando se toman en consideración otros datos. La primera ópera rossiniana Demetrio e Poliuto, es seria, al igual que la última, Guillermo Tell, con la que termina en Paris, la carrera operística del compositor. En realidad, el género cómico termina en 1817, a excepción de Il Conte Ory, escrita en ambiente francés y con características y fines completamente diferentes de los trabajos anteriores. Asimismo, La Cenerentola (1817), pese a estar inscrita en el catálogo de los melodramas burlescos, es más bien, una comedia sentimental, en la que no faltan innovaciones.

                    

 Al día siguiente del estreno triunfal de El Barbero, Rossini se comprometió con el empresario del Teatro Valle, Pietro Cartoni, a escribir una ópera. El contrato establecía la fecha del 26 de diciembre de 1816, inicio de la temporada de carnaval, para su estreno; con una compensación de 500 escudos, pagaderos en dos cuotas iguales, la primera tras la entrega del primer acto, y la segunda con la de los tres primeros recitados. Estos plazos no pudo cumplirlos porque debía acabar  Otello en Nápoles y al que se sumó otro inconveniente, el libreto que tenía pensado para ello Ninetta alla Corte, inspirado en una comedia francesa, fue calificado de licencioso por el censor eclesiástico. Ante la gravedad de la situación, se reunieron dos días antes de Navidad, el empresario Cartoni, el censor eclesiástico, el libretista Jacopo Ferreti y Rossini. Cuenta Ferreti que, tras proponer una treintena de temas para un melodrama, que por diversas razones fueron rechazados, y cansado ya de avanzar ideas, medio dormido, entre bostezos “murmuré: Cinderella. Rossini, que para mejor concentrarse se había echado en la cama, alzándose como una centella: ¿Serías capaz de escribirme Cinderella? me dijo. Y yo: ¿Y tú de musicarla? Y él: ¿Para cuándo el programma? Y yo: Sacrificando el sueño, mañana por la mañana.. Y Rossini: ¡Buenas noches! Se arropó con una colcha y se durmió. Yo tomé otra taza de té, arreglé el precio, sacudí la mano de Cartoni y corrí a casa”.

 

Rossini recibió el programma del libreto al día siguiente y se mostró satisfecho, por lo que comenzaron a toda celeridad el trabajo: Veintidós días para el texto versificado, veinticuatro para la música. Para hacerlo más ràpido, Rossini se hizo ayudar por el maestro Luca Agolini, el cual escribió dos arias y un coro de introducción Para la obertura, sirvió perfectamente  la que compuso para otra ópera suya La gazzetta, y que  posteriormente ha sido considerada como uno de los momentos más significativas de la ópera. Con el género cómico-sentimental (y la Cenerentola es fundamentalmente una comedia sentimental), la vocalización rossiniana marca un retorno a la contralto o mezzosoprano ágil, con un papel de extremado compromiso. El personaje de la muchacha, cándida e inocente, se revelaba  en la tímbrica sensual y bruñida del registro contralto. En La Cenerentola hay una soprano agudo, ágil, en la persona de la odiosa Clorinda, hermanastra de Cenicienta. También el tenor (un tenor más bien “alto”, de tipo contraltino) es muy “florido”, mientras que relevantes son la presencia de un bajo bufo auténticamente “bajo” (es decir, sin tendencia hacia el registro baritono) y de un bajo bufo “brillante” que evoca la figura de Figaro. En general, todos los cantantes tenían papeles comprometidos, lo cual explica  que el día del estreno (25 de enero de 1817) todos estuvieran muy nerviosos. Rossini, por el contrario, se mantuvo muy tranquilo. La ópera fué un gran éxito pese a que se discutió la labor de los cantantes. Ha sido, después de El barbero de Sevilla, la ópera que más ha mantenido el recuerdo rossiniano en las programaciones teatrales. Cuento de hadas “racionalista”, en que la poesía y  la comedia sentimental se alían con la farsa en un bullicioso agregado, estando considerada una de las obras maestras del de Pésaro. Después de su estreno en Roma pasó a Milán, Nápoles y Padua, para continuar representándose por las mayores capitales europeas. En los primeros años del siglo XX, cuando predominaban el canto y los artistas veristas, su popularidad  decayó notoriamente, y a partir de los años cincuenta, recuperó su puesto protagonista. En la actualidad es de las óperas más representadas de Rossini.

 

ARGUMENTO:

 

En esta variación de la historia tradicional de Cenicienta, la malvada madrastra es sustituida por un padrastro, Don Magnifico. El Hada madrina es reemplazada por Alidoro, un filósofo y tutor del príncipe. La cenicienta fue descubierta no por su zapato de cristal, sino por su brazalete.

 

Tiempo: Finales del siglo XVIII – principios del siglo XIX

Lugar: Salerno (Italia)

 

Acto I

 

En un salón del decadente castillo de don Magnifico

Angelina (la "Cenicienta") se ve obligada a trabajar como doncella en la arruinada casa de su padrastro Don Magnifico. Sus dos hijas, Clorinda y Tisbe, se prueban trajes y joyas y se pavonean frente al espejo. Angelina canta una melancólica balada sobre un rey que encontró a su esposa entre la gente corriente (Una volta c'era un re). Aparece Alidoro, preceptor del príncipe don Ramiro, disfrazado de mendigo, para espiar a las tres hermanas. Pide un poco de limosna, pero es insultado por Clorinda y Tisbe que quieren echarlo: Cenicienta le ofrece pan y café y Alidoro le da las gracias. Así capta el comportamiento de las tres para señalárselo después al príncipe: de hecho, el príncipe busca esposa. Después de ser cuidado por Angelina y maltratado por Clorinda y Tisbe, Alidoro se va, mientras llegan los cortesanos y anuncian la próxima llegada del príncipe Ramiro. Don Magnifico entra en escena, despertado por sus hijas (Miei rampolli femminili), que le advierten sobre la llegada del príncipe: el padre recomienda a sus dos hijas que se comporten y vistan bien. De repente, llega el príncipe Ramiro, disfrazado como su propio criado para observar a las mujeres sin que ellas lo sepan. De hecho se ha cambiado la vestimenta con las de su servidor Dandini. Inmediatamente admira a Cenicienta y a ella también le gusta él (Un soave non so che). Entonces entra Dandini (Come un'ape nei giorni d'aprile), seguido por la familia. Ni don Magnifico ni las tres hermanas son conscientes del cambio de persona. La cenicienta se va cuando la llaman sus hermanastras. Entra Don Magnifico y Ramiro le dice que el príncipe llegará pronto. El "príncipe" es en realidad Dandini, el criado de Ramiro disfrazado. Las hermanastras llegan y halagan a Dandini, quien las invita a un baile en el palacio real. Angelina le pregunta su puede ir a la fiesta, dado que todos van. Pero don Magnifico dice desdeñosamente que ella no puede acompañarles al baile. Antes de marcharse, Ramiro nota que tratan mal a Cenicienta. Su tutor, Alidoro, que antes había estado en la casa, disfrazado de mendigo, llega aún luciendo sus harapos y pregunta por la tercera hija de Don Magnifico. Magnifico niega que ella viva aún. Alidoro, al verla, decide ayudarla (Là del ciel nell'Arcano profondo, de Rossini, con la que sustituyó, providencialmente, la modesta aria compuesta originariamente por Agolini, Vasto teatro è il mondo). Lo acompañará a él al baile. Arroja sus ropas de mendigo y se identifica como miembro de la corte de Ramiro, diciéndole que el cielo recompensará su corazón puro.

 

Las hermanastras y Don Magnifico llegan al palacio del príncipe Ramiro con Dandini, aún disfrazado del príncipe. Dandini ofrece a Magnifico una visita a la bodega, esperando emborracharlo. Entonces se desentiende de la familia y le dice a Ramiro que las dos hermanas son estúpidas. Ramiro queda confundido, pues Alidoro ha hablado bien de una de las hijas de Magnifico. Clorinda y Tisbe entran, y Dandini ofrece a Ramiro como pareja de una de ellas. Creyendo que él es un simple criado, ellas lo rechazan. Alidoro anuncia la llegada de una dama desconocida con un velo (Cenicienta). Entra la joven desconocida. Es Angelina, disfrazada, que ha venido a participar en el baile, vestida espléndidamente por Alidoro. Tisbe y Clorinda encuentran una cierta semejanza con su hermanastra. También el padre se da cuenta, pero sus ideas son desmentidas. Dandini invita a todos a la mesa, pero la atmósfera es extraña: sienten que están en un sueño pero al borde de ser despertados con sorpresa (... ho paura che il mio sogno vada in fumo a dileguar!).

 

Acto II

 

Don Magnifico, Clorinda y Tisbe están en una habitación del palacio de Ramiro. Magnifico se preocupa por la mujer desconocida que amenaza la oportunidad de sus hijas de que alguna de ellas se case con el príncipe Ramiro. Don Magnifico reconoce en la misteriosa dama velaad a la Cenicienta, todavía está seguro de que el príncipe elegirá a Clorinda o Tisbe, y revela a sus hijas que, apropiándose del patrimonio de Angelina, lo ha malgastado por permitirles vivir en el lujo. Los tres se marchan y entra Ramiro, encantado con la mujer desconocida que se parece a la joven que ha encontrado por la mañana. Se esconde cuando llega Dandini con Cenicienta; esta, fastidiada porque Dandini busca seducirla, revela que está enamorada del paje. Ramiro está fuera de sí por la alegría, se adelanta y le declara su amor, entonces ella se marcha dándole uno de una pareja de brazaletes y diciendo que si él realmente se preocupa por ella, la encontrará. Ramiro, después de la fuga de la Cenicienta, anuncia que la encontrará (Sì, ritrovarla io giuro). Animado por Alidoro, Ramiro reúne a sus hombres para buscarla.

Mientras tanto, Dandini confiesa a don Magnifico que él es, en realidad, el criado del príncipe (Un segreto d'importanza), lo que provoca la indignación del barón y Dandini le expulsa del palacio.

 

En casa de Magnifico, Cenicienta, de nuevo vestida de harapos, atiende el fuego y recuerda el momento mágico vivido en la fiesta, y admira el brazalete. Llegan don Magnifico y sus hijas, de mal humor, y ordenan a Cenicienta que les prepare la cena. Estalla una tormenta y la carroza del príncipe (a causa del mal tiempo, y de Alidoro) se rompe delante de la casa. Ramiro y Dandini entran y piden hospitalidad. Don Magnifico, que piensa aún de hacer que se case con una de las hijas al príncipe, ordena a la Cenicienta que de la silla real al príncipe, y Angelina se la da a Dandini, sin saber que él no es el príncipe. El baron señala a Ramiro, quien reconoce su brazalete y la pareja queda reunida (Siete voi... questo è un nodo avviluppato). Don Magnifico, Clorinda y Tisbe están furiosos y amenazan a Angelina (Donna sciocca! Alma di fango!). Enfadado por su crueldad con Cenicienta, Ramiro anuncian venganza y terribles castigos, pero Cenicienta le pide al príncipe, ya prometido suyo, y le dice que la sua vendetta sarà il loro perdono ("su venganza será el perdón"). Llega Alidoro, todo contento por la suerte de Angelina. Clorinda se siente ofendida por las palabras del viejo, pero Tisbe prefiere aceptar la hermana como princesa.

 

En el salón del trono del palacio de Ramiro, Magnifico intenta obtener el favor de su hijastra, la nueva princesa, pero ella sólo quiere que la reconozcan como su hija. Cenicienta le pide al príncipe que perdone a Magnifico y las dos hermanastras. Su padre y las hermanastras la abrazan y ella declara que sus días de atender al fuego han acabado (rondò Nacqui all'affanno).

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